En algunos testimonios sobre la experiencia de la guerra de liberación en Cuba, se dice del Che: "Lector infatigable, abría un libro cuando hacíamos un alto mientras que todos nosotros, muertos de cansancio, cerrábamos los ojos y tratábamos de dormir".
Todos se desprenden de aquello que dificulta la marcha y la fuga, pero Guevara sigue todavía conservando los libros, que pesan y son lo contrario de la ligereza que exige la marcha
(El último lector, Ricardo Piglia).
miércoles, 14 de enero de 2009
viernes, 7 de noviembre de 2008
Fragata Sarmiento
Sí, cuando hacemos la salida cultura nacional la hacemos a fondo. De lo de Lezama nos fuimos a Puerto Madero, a ver qué onda el río y las construcciones modernosas. Ahí amarrada estaba la Fragata, destino de la mayoría de mis paseos domingueros de infancia. Es raro, pese a haber ido incontables veces (mi viejo es fan), nunca le había prestado demasiada atención, un poco por ir molestando con mis hermanas y otro por estar en cualquiera. Decenas de fotos apoyadas en la baranda, en el mástil o risueñas simulando manejar el timón (las tres con jean nevado y vinchas de un fluor incandescente) lo confirman.
Me sentí en Taitanic a punto de ser dibujada por Leo. Había hasta un camarote de barbero para mantener la higiene de los marinos a bordo. Y (acá me asusté porque no lo vi venir) un perrazo embalsamado dentro de una vitrina que parecía estar vivo, fiel compañero de los navegantes.
Una lástima no haber podido bajar a la sala de máquinas.
Me sentí en Taitanic a punto de ser dibujada por Leo. Había hasta un camarote de barbero para mantener la higiene de los marinos a bordo. Y (acá me asusté porque no lo vi venir) un perrazo embalsamado dentro de una vitrina que parecía estar vivo, fiel compañero de los navegantes.
Una lástima no haber podido bajar a la sala de máquinas.
Tarde en el Museo
Estaba tan cerca y nunca lo había visitado. Es raro ir a un museo sin compañeros de colegio, maestra y compañía. Sin la promesa de que cuando todo termine nos vamos a tirar en algún parque a tomar cindor y comer sandwichitos. Una pena no haber ido antes. Muebles del siglo XVII, la habitación de San Martín en Boulogne Sur Mer, pertenencias de varios próceres, banderas de las guerras de la Independencia. Muy bien cuidado. Lástima que sólo abrieron al público dos salones (después del robo del reloj de Belgrano tomaron medidas).
Me gustó pasear por el caserón de don Lezama y recorrer lo que alguna vez fue su enorme jardín. No hubo cindor en el pasto pero sí ensaladita en Mc Donald´s.
Me gustó pasear por el caserón de don Lezama y recorrer lo que alguna vez fue su enorme jardín. No hubo cindor en el pasto pero sí ensaladita en Mc Donald´s.
remanidas veces
me aburro a y de mí mismo
y desearía como suspenderme
ponerme en stand-by
cryogenarme un rato
y –quién sabe– trasmigrar ese rato parentético
en una mosca con cientos de ojos
posada en (subjetivamente) rica bosta
o en una ávida virgen
segundos antes de dejar de serlo
o en un pensamiento evanescente
fugitivo
o en el sueño indecible de mi gato
risiblemente misterioso
*
y otras (las mejores) veces
me quedo tranquilo donde estoy
F.
me aburro a y de mí mismo
y desearía como suspenderme
ponerme en stand-by
cryogenarme un rato
y –quién sabe– trasmigrar ese rato parentético
en una mosca con cientos de ojos
posada en (subjetivamente) rica bosta
o en una ávida virgen
segundos antes de dejar de serlo
o en un pensamiento evanescente
fugitivo
o en el sueño indecible de mi gato
risiblemente misterioso
*
y otras (las mejores) veces
me quedo tranquilo donde estoy
F.
lunes, 22 de septiembre de 2008
VISITA
Bajás del auto y decís, tocando tu cartera de Kitty:
–Traje caramelos para compartir.
Es tu primera visita, sola, sin mamá ni papá. Y agregás:
–Mi hermana no viene porque es chiquita.
–No, no viene. Cuando sea más grande va a poder venir.
–Es linda tu casa. Yo vine una vez y me escondí en tu placard.
–Sí!, no había muebles todavía, ¿te acordás? Nos tomamos el colectivo con mamá y Pau.
–Sí...
Elegís jugar en mi cuarto. Y sentarte en el piso. Desparramos las pinturas para jugar a la peluquería. Al rato te aburrís, querés que te lea un cuento. Mirás los estantes.
–Vos tenés libros, yo tengo muñecas.
–Es verdad. Pero vos también tenés libritos.
–Vos me regalaste.
Voy a la cocina a ver si está listo el bizcochuelo. Me seguís.
–¿Vos por qué te quedaste sola?
–No me quedé sola, vivo sola, pero vienen Fede y mis amigas a visitarme. Me gusta estar sola, y también me gusta que vengan a visitarme. Como vos hoy.
–Ah.
Tomamos la merienda. Mirás el individual que te puse.
–A mí me gustan los manteles de princesas...
-Éste es un mantel de princesa. La nena tiene una coronita, ¿no ves?
–De princesas de las de Cenicienta, Blancanieves...
–Ah, de Disney.
–Sí, de Disney.
Encontrás un cd dentro del libro de Blancanieves.
–¿Vemos el cd?
–Mirá que no es peli, Moli, es audio nomás. Es una voz que te cuenta el cuento. ¿Lo pongo igual?
–Sí. Tengo sueño.
–Nos metemos en la cama y escuchamos, ¿querés?
Empieza el audio...
–¿Qué son esas cosquillitas?
–¿? Ah, son dibujos de la pantalla (no sé cómo explicar las imágenes del Media Player).
Por un rato parecés concentrada en el cuento. Pero sacás un anillo de abajo de las sábanas y me gritás en el oído:
–Mirá este anillo re lindo, tía!! Es un anillo para casarse!!
–Qué lindo, Moli, es de princesa.
Te quedás callada un rato.
–¿Yo con quién me puedo casar? ¿Con vos? (Te reís).
–¡Estás loca? (Me río). ¿Cómo te vas a casar conmigo?
–¿Quién es mi príncipe azul, tia?
–Algún chico del jardín...
–Mmmm...Nicolás. No, mejor papi.
–Pero papi es el prícipe de tu mamá.
–Mm... Ya sé, mejor cambiamos. Vos con papi y yo con tu príncipe Federico.
–Dormite, Moli. ¿No tenías sueño?
–Traje caramelos para compartir.
Es tu primera visita, sola, sin mamá ni papá. Y agregás:
–Mi hermana no viene porque es chiquita.
–No, no viene. Cuando sea más grande va a poder venir.
–Es linda tu casa. Yo vine una vez y me escondí en tu placard.
–Sí!, no había muebles todavía, ¿te acordás? Nos tomamos el colectivo con mamá y Pau.
–Sí...
Elegís jugar en mi cuarto. Y sentarte en el piso. Desparramos las pinturas para jugar a la peluquería. Al rato te aburrís, querés que te lea un cuento. Mirás los estantes.
–Vos tenés libros, yo tengo muñecas.
–Es verdad. Pero vos también tenés libritos.
–Vos me regalaste.
Voy a la cocina a ver si está listo el bizcochuelo. Me seguís.
–¿Vos por qué te quedaste sola?
–No me quedé sola, vivo sola, pero vienen Fede y mis amigas a visitarme. Me gusta estar sola, y también me gusta que vengan a visitarme. Como vos hoy.
–Ah.
Tomamos la merienda. Mirás el individual que te puse.
–A mí me gustan los manteles de princesas...
-Éste es un mantel de princesa. La nena tiene una coronita, ¿no ves?
–De princesas de las de Cenicienta, Blancanieves...
–Ah, de Disney.
–Sí, de Disney.
Encontrás un cd dentro del libro de Blancanieves.
–¿Vemos el cd?
–Mirá que no es peli, Moli, es audio nomás. Es una voz que te cuenta el cuento. ¿Lo pongo igual?
–Sí. Tengo sueño.
–Nos metemos en la cama y escuchamos, ¿querés?
Empieza el audio...
–¿Qué son esas cosquillitas?
–¿? Ah, son dibujos de la pantalla (no sé cómo explicar las imágenes del Media Player).
Por un rato parecés concentrada en el cuento. Pero sacás un anillo de abajo de las sábanas y me gritás en el oído:
–Mirá este anillo re lindo, tía!! Es un anillo para casarse!!
–Qué lindo, Moli, es de princesa.
Te quedás callada un rato.
–¿Yo con quién me puedo casar? ¿Con vos? (Te reís).
–¡Estás loca? (Me río). ¿Cómo te vas a casar conmigo?
–¿Quién es mi príncipe azul, tia?
–Algún chico del jardín...
–Mmmm...Nicolás. No, mejor papi.
–Pero papi es el prícipe de tu mamá.
–Mm... Ya sé, mejor cambiamos. Vos con papi y yo con tu príncipe Federico.
–Dormite, Moli. ¿No tenías sueño?
domingo, 31 de agosto de 2008
GAROTA
Sola, sin darte cuenta
antes de encontrarnos,
amor,
souzinha y triste.
Ahora,
mi corazón
ha caído sin lamentos a tu lado;
sos algo así como un flanco.
Mi flanco dorado,
en la arena amarilla
de Ipanema.
Ahora, sin penas,
es alegre todo, la maconha
de Sao Paulo, el vermouth
de la rambla.
Antes,
cómo sería antes
cuando yo no estaba
y vos, souzinha
por allí,
sin arena
dorada, sin rabia, sin alegría; eso
que fuimos encontrando,
abriendo.
No hay pasado,
amor;
no hay tristeza que nos detenga
no hay razones, ni horizontes
que justifiquen
o puedan apagarnos, o hacernos perdurar.
(F. Urondo)
antes de encontrarnos,
amor,
souzinha y triste.
Ahora,
mi corazón
ha caído sin lamentos a tu lado;
sos algo así como un flanco.
Mi flanco dorado,
en la arena amarilla
de Ipanema.
Ahora, sin penas,
es alegre todo, la maconha
de Sao Paulo, el vermouth
de la rambla.
Antes,
cómo sería antes
cuando yo no estaba
y vos, souzinha
por allí,
sin arena
dorada, sin rabia, sin alegría; eso
que fuimos encontrando,
abriendo.
No hay pasado,
amor;
no hay tristeza que nos detenga
no hay razones, ni horizontes
que justifiquen
o puedan apagarnos, o hacernos perdurar.
(F. Urondo)
domingo, 24 de agosto de 2008
JUST A PERFECT DAY...
Just a perfect day,
Drink Sangria in the park,
And then later, when it gets dark,
We go home.
Just a perfect day,
Feed animals in the zoo
Then later, a movie, too,
And then home.
Oh it’s such a perfect day,
I’m glad I spent it with you.
Oh such a perfect day,
You just keep me hanging on,
You just keep me hanging on.
Just a perfect day,
Problems all left alone,
Weekenders on our own.
It’s such fun.
Just a perfect day,
You made me forget myself.
I thought I was someone else,
Someone good.
Oh it’s such a perfect day,
I’m glad I spent it with you.
Oh such a perfect day,
You just keep me hanging on,
You just keep me hanging on.
You’re going to reap just what you sow...
L.R.
Drink Sangria in the park,
And then later, when it gets dark,
We go home.
Just a perfect day,
Feed animals in the zoo
Then later, a movie, too,
And then home.
Oh it’s such a perfect day,
I’m glad I spent it with you.
Oh such a perfect day,
You just keep me hanging on,
You just keep me hanging on.
Just a perfect day,
Problems all left alone,
Weekenders on our own.
It’s such fun.
Just a perfect day,
You made me forget myself.
I thought I was someone else,
Someone good.
Oh it’s such a perfect day,
I’m glad I spent it with you.
Oh such a perfect day,
You just keep me hanging on,
You just keep me hanging on.
You’re going to reap just what you sow...
L.R.
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