viernes, 23 de enero de 2009

Enero en la ciudad (the final countdown)

Durante los años en que me tomé vacaciones en enero, dedicaba algunos segundos para acordarme de los que estaban trabajando en la ciudad. Me los imaginaba transpirando en el subte, desmayándose al cruzar la 9 de Julio bajo un sol abrasador, o intentando llegar a un acuerdo con los compañeros de laburo por la graduación del aire acondicionado.
Los sentía muy lejanos y daba gracias por ello.
No escribo esto desde el Caribe sino desde una oficina. En 7 días empiezan mis vacaciones. Este verano engrosé las filas de los que se quedan en enero. Gente con pocas pilas, muy quemada, pero con aguante. No me quejo, y eso que ni siquiera tengo con quién discutir lo del aire. Mi único compañero está lejos, me cambié de lugar porque a raíz de la desolación oficinezca o de quién sabe qué, aparecieron algunas cucarachas, y estoy mejor en este sector.
Agradezco a los torpedos de frutilla sin los cuales esto no hubiera sido posible.

SÓLO FALTAN 7 DÍAS...